Published On: Mar, Oct 17th, 2017

Y nació la modernidad mexicana

Esta vez la tómbola del Archivo Gustavo Casasola nos da como premio una serie de postales del general sonorense, maestro de primaria y presidente de la República Mexicana, don Plutarco Elías Calles. Le decían El Turco, era abstemio y a pesar de que su trayectoria política creció con Obregón, ambos se odiaban a morir.

Vaya personaje extraño fue Calles. De la oscuridad de Sonora pasó a ser gobernador de su estado, se metió a la bola de la Revolución y salió general. Su carrera política subió como la espuma de la buena cerveza de la mano de Álvaro Obregón.

Como todos sabemos, Calles llegó a la Presidencia y le tocó lidiar con la Cristiada, asunto bélico que, a mi juicio, él mismo se buscó.

Pero lo más importante de Calles es que con él nace la modernidad mexicana. Nace una forma de gobernar, de ver al país, de crecer económicamente.

Para asegurar tener todas las canicas del poder en la mano, Calles funda al partido abuelo del PRI. Supuestamente creado para repartir el pastel revolucionario entre las diferentes facciones que surgieron triunfadoras de la guerra, el Partido Nacional Revolucionario es una olla de grillos y, claro, lo sigue siendo, pero es un partido que supo desde el principio de qué se trataba el juego: seguir al líder, al Hombre, a don Plutarco, padre de todos nosotros. Dios mío.

Con Calles llegó un capitalismo impulsado desde el Estado, la banca de desarrollo y la creación de las paraestatales. Con él, México comenzó a tener la cara que hoy le conocemos.

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