Published On: Jue, Ago 20th, 2015

Tumor de células de la granulosa maligno en una vaca Holstein

TBL_BANANIMAL_170_1_31

Bedolla AMA , Juan López Toledo , Monroy OMA , Ruíz RJA

Ganaderia.com.mx

Resumen

Un bovino hembra, Holstein, de 4 años de edad, fue remitido al Centro de Enseñanza y Diagnóstico de Enfermedades de Bovinos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, para su estudio post-mortem. La historia clínica menciona, crecimiento ovárico de 2 años de evolución, ciclos reproductivos anormales, timpanismo gaseoso esporádico, decaimiento, apatía y tratamiento con prostaglandinas y otras hormonas reproductivas. En el estudio post-mortem, se evidenció macroscópicamente un tumor ovárico compatible con Tumor de Células de la Granulosa, con evidencia de metástasis a linfonodos iliacos y serosa uterina y el cual fue corroborado mediante el estudio histopatológico. Con base en las características macroscópicas y microscópicas se dio un diagnóstico definitivo de Tumor de Células de la Granulosa maligno.

Palabras clave: Tumor maligno de células de la granulosa, metástasis, linfonodos iliacos, serosa uterina, vaca.

Introducción

En algunos estudios realizados en diferentes partes del mundo se indica la frecuencia de los distintos tipos de tumores presentes en el ganado bovino. Las diferencias en la incidencia de un tipo particular de tumor entre las diferentes regiones, puede indicar diferentes factores ambientales involucrados en el desarrollo de estos procesos.1

En el ganado bovino, los tumores ováricos se consideran relativamente raros y la clasificación actual de este tipo de neoplasias, al igual que en las otras especies domésticas, se basa principalmente en el aspecto histológico del tumor; específicamente en la similitud de la apariencia de las células neoplásicas con los componentes celulares normales de la gónada.2 Esta clasificación también se basa en la derivación embriológica del componente celular predominante de cada tumor; pudiendo surgir de tres estructuras embriológicas generales, las cuales son: 1) el epitelio del ovario, que incluyen tanto las células de revestimiento (superficie) del mesotelio modificado, la rete ovárica y en cánidos, las estructuras epiteliales sub-superficiales (SES); 2) las células germinales y 3) los cordones sexuales y/o estroma, que por ocurrir en íntima relación se han denominado “tumores de los cordones sexuales y estroma ovárico” y que a su vez forman el aparato endocrino del ovario.2,3

Aunque se considera raro, algunos tumores de ovario se han descrito en las vacas, siendo los tumores de células de la granulosa (TCG) los más comunes. De acuerdo a su embriogénesis, los TCG pertenecen al grupo de tumores de los cordones sexuales y estroma ovárico, los cuales se caracterizan por su potente actividad hormonal y secretar hormonas esteroideas.2,3 Patológicamente, este tipo de tumores son capaces de producir una mezcla diversa de hormonas sexuales tanto femeninas como masculinas; como en el ovario normal, la progesterona se convierte a andrógenos en la teca interna por el citocromo P45017α, y a su vez, los andrógenos se convierten en estrógenos a través de P450 aromatasa en las células foliculares, mediante un proceso denominado aromatización. Estas neoplasias pueden producir cantidades variables de progesterona, estrógenos, testosterona e inhibina, que son capaces de influir profundamente en el comportamiento reproductivo de los animales afectados e inducir cambios en los tejidos extraovárico.4 Los animales con este tipo de tumores hormonalmente activos a menudo exhiben un comportamiento reproductivo anormal que puede manifestarse como anestro persistente, estro intermitente o continuo y masculinización.4,5

El comportamiento biológico de este tipo de tumores, suele ser benigno, sin embargo, en la literatura veterinaria existen reportes de TCG maligno, los cuales en bovinos se consideran de incidencia aún más rara. Con base a lo anterior y debido a que en México no se encontró reporte alguno de TCG maligno en el ganado bovino; el objetivo de presente trabajo es dar a conocer la presencia de una neoplasia ovárica en una vaca Holstein diagnosticada a través del estudio post-mortem como Tumor de Células de la Granulosa maligno.

Descripción del caso

Al Centro de Enseñanza y Diagnóstico de Enfermedades de Bovinos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, fue remitido el cadáver de un bovino hembra, de la raza Holstein, de 4 años de edad para su estudio post-mortem. La historia clínica refiere que 2 años previos a su deceso, el animal presentó crecimiento progresivo del ovario derecho (diagnosticado mediante palpación rectal), ciclos reproductivos anormales, disminución de la producción láctea (3 meses posteriores al parto), timpanismo gaseoso esporádico, decaimiento y apatía que respondía a tratamientos paliativos. Asimismo, se menciona que durante el tiempo de su proceso reproductivo, el animal fue tratado con distintas dosis de prostaglandinas y otras hormonas reproductivas.

En la inspección externa se apreció regular condición corporal, mucosas pálidas y marcada distención y rigidez abdominal. En la inspección interna, la cavidad abdominal contenía 5 litros de sangre líquida y coagulada.

A nivel del aparato reproductor, el ovario derecho estaba sustituido en su totalidad por un tumor de 40-cm x 27-cm x 15-cm, cuya superficie externa era multinodular, blanca con extensas áreas irregulares rojo oscuras y firme al tacto. A la superficie de corte, se apreció bien delimitado por una delgada capsula de tejido conectivo fibroso. Asimismo, era multilobulado, con extensas áreas blancas, que alteraban con áreas café rojizo, amarillas y zonas de hemorragia. En algunas zonas se apreciaban discretas cavitaciones quísticas llenas de sangre. El ovario contralateral se apreciaba ligeramente disminuido de tamaño (atrofia). En múltiples sitios, la serosa de cuernos y cuerpo del útero se sentía rugosa y exhibía discretas placas irregulares blancas, que oscilaban de entre 0.3-cm a 0.5 cm de diámetro. Los linfonodos iliacos estaban marcadamente aumentados de tamaño; a la superficie de corte, se apreciaban edematosos y reemplazados cerca del 40%, por zonas con características similares a las descritas en el tumor ovárico.

Asimismo, la serosa de la zona diafragmática del retículo, estaba recubierta por depósitos de tejido conectivo fibroso, que al corte, exhibía la presencia de un cuerpo extraño punzocortante (alambre).

Las secciones histológicas correspondiente al tumor ovárico derecho, exhibían áreas densamente celulares, delimitadas por una capsula de tejido fibroconectivo la cual emitía trabéculas hacia el interior del tejido dividiéndolo en lóbulos. Estos lóbulos estaban compuestos por células de la granulosa neoplásicas dispuestas formando estructuras tipo folículos (macrofoliculos y microfoliculos) y en paquetes densos, sostenidos en cantidades variables de estroma fibrovascular. Los folículos eran de tamaño variable, con moderada cantidad de material proteináceo en su interior, semejando estructuras quísticas, revestidas por múltiples capas de células neoplásicas, que en algunas zonas se desprendían hacia la luz. Ocasionalmente, estas células se disponían radialmente alrededor de lúmenes vacíos, dando apariencia de rosetas (cuerpos de Call-Exner). La mayoría de las células en los distintos patrones, eran poliédricas a cilíndricas, con moderada cantidad de citoplasma eosinofílico claro, de bordes pobremente definidos. Su núcleo era redondo, con cromatina fina granular y de 1 a 3 nucléolos evidentes. Las células neoplásicas presentaban moderado pleomorfismo caracterizado por anisocitosis y anisocariosis. Las figuras mitósicas encontradas fueron de 1-3 por campo aleatorio de 40X. En algunas secciones los vasos sanguíneos y linfáticos se encontraban distendidos e infiltrados por las células neoplásicas antes descritas. En otras áreas, las células neoplásicas formaban pequeños folículos rodeados por numerosos fibroblastos dispuestos irregularmente. Asimismo, inmerso en el tejido neoplásico había extensas zonas intensamente eosinofílicas acelulares (necrosis) y hemorragias distribuidas multifocalmente.

Las secciones correspondientes a los linfodos iliacos exhibían extensas zonas hipereosinofílicas acelulares (necrosis), entremezcladas con residuos celulares y cariorrécticos. La serosa de cuernos y cuerpo uterino, se encontraba recubierta por células neoplásicas similares a las descritas en el ovario derecho. Las secciones histológicas de los distintos órganos no presentaron lesiones relevantes, ni evidencia de metástasis.

Diagnósticos morfológicos:

Ovario derecho: Tumor de células de la granulosa con permeación linfática-vascular, metástasis a linfonodos iliacos y metástasis transcelómica sobre la serosa uterina.

• Atrofia leve del ovario izquierdo

Cavidad abdominal: Hemoabdomen de 5 litros.

Criterio Diagnóstico.

La signología clínica referida en este caso, nos orienta a pensar en un desbalance hormonal. Por otro lado el crecimiento ovárico progresivo diagnosticado mediante la palpación rectal, podría ser sugerente de un proceso tumoral. En este caso la prueba diagnóstica definitiva fue el estudio post-mortem donde las características macroscópicas (metástasis a linfonodos y serosa uterina) y microscópicas (índice mitósico, permeación linfática y vascular) fueron consistentes con: Tumor de células de la granulosa maligno.

TBL_IMGS_10021_1_12

TBL_IMGS_10022_1_22

Discusión.

El TCG, ha sido reportado en caninos, bovinos, equinos, ovinos y roedores, siendo la neoplasia ovárica más común del ganado bovino y equinos.4,5,6 En bovinos, a pesar de ser la neoplasia ovárica más común, la incidencia reportada es del 0.5% aproximadamente.1,7 Los TCG pueden afectar a todas las razas bovinas, pero parecen ocurrir con mayor frecuencia en los bovinos lecheros que en los bovinos de carne. De las razas lecheras, la Guernsey y Holstein se ven afectados con mayor frecuencia; sin embargo, estas razas también representan la mayoría de las razas lecheras en números absolutos. La mayor incidencia de estos tumores en las vacas lecheras, podría ser debida parcialmente, al intenso manejo reproductivo que se practica en la mayoría de las cuencas lecheras, en comparación con el manejo de los bovinos de carne. Los TCG han sido reportados en todas la edades, pero su incidencia aumenta a través del tiempo.4,8

Estos tumores varían en tamaño, estructura y raramente son malignos. Su peso puede oscilar entre 11 gr a 12 kg.7 La mayoría de TCG son unilaterales, afectando en mayor proporción al ovario derecho.9 A menudo se observa atrofia del ovario contralateral.4,8 En la vaca y yegua los TCG son relativamente grandes (10-cm a 23-cm de diámetro), multinodulares, ovoides o esféricos. Pueden tener una consistencia blanda a firme, usualmente están encapsulados y tener una combinación entre áreas sólidas y quísticas. Las áreas sólidas generalmente son blanco-amarillas y las áreas quísticas contienen fluido amarillento.7,9,10 Para el presente informe las características macroscópicas fueron similares a las descritas en la diferente literatura. Los TCG malignos son raros y la evidencia de metástasis es aún más rara, sin embargo está última ha sido reportada en vacas, perras y raramente en yeguas.3,4,6 En un estudio publicado por Henry et al (1969), se menciona que 9 de 13 bovinos con TCG tenían evidencia de metástasis e implantación.11,12 Aunque la evidencia de metástasis es rara, cuando se presenta, usualmente aparece en hígado, linfonodos regionales (abdominales) o distales (torácicos) y raramente por implantación en cavidad peritoneal.4,6,9,12 En nuestro caso el tumor revelo metástasis hacia linfonodos iliacos y evidencia de implantación en serosa uterina (metástasis transcelómica).

La apariencia histopatológica de la neoplasia fue consistente con un tumor de células de la granulosa. Las características histológicas también reportadas en nuestro informe, como: pleomorfismo celular, índice mitósico, necrosis, hemorragias, y la permeación vascular/linfática de las células neoplásicas, fueron concordantes con las características previamente descritas en los reportes de TCG malignos.4,6,9,12,13,14 Los cuerpos de Call-Exner que son una característica de diagnóstico útil,2,3,4 también fueron establecidos en nuestro informe.

El diagnóstico histopatológico de TCG suele ser fácil en la mayoría de los casos. Sin embargo, tumores pobremente diferenciados pueden ser confundidos con tumores derivados del epitelio ovárico. La diferenciación entre estos dos tipos de tumores radica en su importancia pronostica, ya que los tumores del epitelio ovárico son frecuentemente malignos y metastásicos.3,4,8,10 Mediante inmunohistoquímica los TCG usualmente se tiñen positivos para inhibina-α, vimentina, calretinina y receptores de estrógenos.4,5,6,9,13

El diagnóstico ante-mortem de los TCG se basa en la observación de los signos clínicos, palpación transrectal y ultrasonido. Los signos clínicos observados pueden ser ninfomanía, anestro persistente, virilismo, desarrollo de la glándula mamaria, descarga vaginal y alargamiento de la vulva. Sin embargo, otras patologías como quistes ováricos, ooforitis, abscesos ováricos y quistes para-ováricos, podrían provocar signología similar. En algunos casos debido al tamaño y/o peso del tumor, se pueden dificultar la palpación rectar y en los estadios tempranos del desarrollo tumoral, la palpación transrectal y ultrasonido, se consideran inespecíficos.5,7,9,13,14,15 En el presente trabajo, algunos de los signos clínicos pudieron ser sugerentes de un TCG, el cual pudo haber sido establecido como primer diagnóstico diferencial durante la palpación rectal. Sin embargo, estas alteraciones no fueron concluyentes para establecer un diagnóstico ante-mortem.

Aunque el diagnóstico definitivo de este tipo de tumores es basado en el estudio histopatológico, esto requiere la obtención de una biopsia de ovario y su obtención se considera una técnica invasiva y no apto para condiciones de campo.15,16 En la actualidad, además de realizarse los pruebas antes mencionadas; la determinación de las concentraciones en plasma de la hormona anti-Mülleriana, inhibina, progesterona, testosterona y estrógenos son considerados biomarcadores útiles para el diagnóstico de TCG en la especie bovina.5,7,16

Conclusión.

Los tumores ováricos tanto benignos como malignos son relativamente raros en el ganado bovino. Debido a esto y con base en la revisión bibliográfica y a nuestro parecer, este podría ser el primer informe descrito en México de un Tumor de Células de la Granulosa maligno en una vaca Holstein con metástasis a linfonodos iliacos y metástasis transcelómica sobre la serosa uterina. Por lo que los hallazgos clínicos y especialmente las características anatomopatológicas pueden servir de referencia para futuros casos.

Referencias

1. Lucena BR, Rissi RD, Kommers DG. Pierezan F, Oliveira-Filho CJ. A retrospective study of 586 tumours in Brazilian cattle. J. Comp. Pathol. 145 (1); 20-24, 2011.

2. Kennedy PC, Cullen JM, Edwards JF, Goldsmith MH, Larsen S, Munson L, Nielsen S. Histological classification of tumours of the genital system of domestic animals. 2nd ser. Armed Forces Institute of Pathology, Washington, DC, pp. 20-22. 1998.

3. McEntee K. Ovarian neoplasms. In: Reproductive pathology of domestic mammals, ed. McEntee K, 1st ed., pp. 69-93. Academic Press, New York, 2000.

4. MacLachlan NJ, Kennedy PC 2002: Tumours of the genital system. In: Tumours in domestic animals. ed Meuten DJ, 4th ed., pp 547-553 Iowa State Press, Iowa, 2002.

5. Ellenberger C, Bartmann PC, Hoppeny OH, Kratzsch J. Histomorphological and immunohistochemical characterization of equine granulosa cell tumours. J. Comp. Path. Vol.136;167-176, 2007.

6. Tanja S, Mitja G, Polona J, Milan P. Malignant ovarian granulosa cell tumour in a Ewe. Act. Vet. Brno. Vol. 78; 281-285, 2009.

7. Peter AT, Levine H, Drost M, Bergfelt DR. Compilation of classical and contemporary terminology used to describe morphological aspects of ovarian dynamics in cattle. Theriogenology. Vol 71; 1343-1357, 2009.

8. Schlafer Hd, Miller BR. Female genital system. In: Jubb, Kennedy and Palmer’s pathology of domestic, ed. Maxie MG, 5th ed., pp. 450-456. Elsevier, Philadelphia, Pennsylvania, 2007.

9. Pérez MC, A. J. Duran NJ, Garcia FRA, Espinosa AJ. Biological characterization of ovarian granulosa cell tumours of slaughtered cattle: Assessment of cell proliferation and oestrogen receptors. J. Comp. Path. Vol. 130; 117-123, 2004.

10. Nielsen WS, Kennedy PC. Genital system. In: Tumors in domestic animals, ed. Moulton EJ, 3th ed., pp. 502-508. University of California Press, 1990.

11. Henry JN, Herber BT, Garner PM. Comparative pathology of ovarian neoplasms II. Gonadal stromal tumors of bovine species. Path. Vet. Vol. 6; 45-58, 1969.

12. Zacharyn DJF, Haliburt JC. Malignant granulosa cell tumor in an angus cow. Vet. Pathol. Vol. 20; 506-509, 1983.

13. Meganck V, Govaere J, Vanholder T, Vercauteren G, Chiers K. Two atypical cases of granulosa cell tumours in belgian blue heifers. Reprod. Dom. Anim. Vol. 46; 746-749, 2011.

14. Sartin AE, Herrera AG, Whitley ME, Gatz RM, Wolfe FD. Malignant ovarian tumors in two heifers. J. Vet. Diagn. Invest. Vol. 8; 265-267, 1996.

15. Hostetler DE, Sprecher DJ, Yamin B, Ames NK. Diagnosis and management of a malignant granulosa cell tumor in a Holstein nulligravida: A case study. Theriogenology. Vol 48; 11-17, 1999.

16. Hossam S, Kitahara G, Nibe K, Yamaguchi R, Horii Y, Zaabel S. Plasma anti-Müllerian hormone as a biomarker for bovinegranulosa-theca cell tumors: Comparison with immunoreactive inhibin and ovarian steroid concentrations. Theriogenology. Vol. 80; 940-949, 2013.

Leave a comment

You must be Logged in to post comment.